Javier Veiga y La Bombi


Actor, presentador, humorista… Cómo podemos definir a Javier Veiga? Artista inquieto y polifacético, su curiosidad le ha llevado a desempeñar distintos papeles. 

Se inició como actor en el teatro, donde participó en múltiples espectáculos. En 1996 creó su propia compañía, Teatro Impar, con la que ha producido y dirigido ocho espectáculos teatrales.

Ha aparecido en varias series de televisión de éxito, como Moncloa, ¿dígame? o 7 vidas, pero su trabajo más conocido es el de presentador de las dos primeras temporadas de El Club de la Comedia. También ha participado como actor en varias películas como Escuela de seducción o El año de la garrapata. Y algunos aún le recuerdan como el protagonista de una campaña publicitaria de la ONCE.

En 2007 dirige su primer cortometraje, Sálvame, que ha recibido más de 50 premios en festivales nacionales e internacionales. En 2011 dirige su segundo cortometraje, ¿De qué se ríen las hienas?, que protagoniza junto a Toni Acosta y que ha recibido más de 80 premios.

Actualmente podemos verle en el Teatro Reina  Victoria en Madrid junto a su mujer Marta Hazas y el popular presentador de televisión Carlos Sobera, en la comedia teatral “5 y Acción”, obra escrita, dirigida y protagonizada por él mismo.

También cabe destacar que ha recibido más de 25 premios durante su carrera tanto por la calidad de sus interpretaciones como de sus producciones. Sus cortometraje “De qué se ríen las hienas'” y “Sálvame”, dirigidos y protagonizados por él, siguen cosechando éxitos.

Javier nos habla de uno de sus restaurantes favoritos ubicado en Santander, La Bombi.

¿Cómo conociste el restaurante?

Pues básicamente porque me llevaron. Digamos que tengo buenos cicerones en Santander… de todas maneras, este no es un sitio difícil de descubrir, es una referencia de la gastronomía santanderina, parada obligada para cualquier amante de la buena mesa.

¿Qué es imprescindible en una buena comida? Y en un buen monólogo?

En una buena comida lo imprescindible es la buena compañía. En un buen monólogo no, porque entonces ya no sería un monólogo… Para un monólogo, como para cualquier espectáculo, lo más importante es que el público se vaya feliz del teatro, así que en un restaurante, el monologuista es el cocinero. Yo cuando voy a un restaurante, lo que quiero es levantarme de la mesa feliz.

¿Qué plato no perdonas y con qué papel de tu vida te quedas?

Yo soy muy de huevos. Soy huevero, o huevista, o huevón, no sé cómo se dice… Cualquier sugerencia de la carta que incluya la palabra ‘huevos’, en cualquiera de sus posibles manifestaciones, tiene una alta probabilidad de acabar en mi plato. También soy muy de trufa, no sé si en otra vida habré sido un cerdo trufero. Y en cuanto al papel de mi vida; yo siempre me quedo con el último, así que te voy a decir el de MAX, mi personaje en “5 y Acción”, comedia que estrenamos en el teatro Reina Victoria de Madrid el pasado noviembre. Y es casi tan buena como unos huevos con trufa…

¿Qué sueles elegir? Repites siempre o eres de los que te gusta probarlo todo?

Cuando voy a restaurantes que ya conozco suelo ir a tiro fijo, a pedir lo que ya conozco. Me da antojo de algo, de un cogote de merluza por ejemplo, y voy a buscarlo en el sitio que sé que lo hacen de maravilla. A veces voy a sitios de los que soy cliente habitual y me insisten en que pruebe otras cosas, pero si llego pensando en cogote quiero mi cogote y no hay dios que me mueva de ahí… Sin embargo, si voy a sitios que no conozco, sobre todo si es fuera de España, tengo la estúpida manía de probar lo más típico, aunque sea algo que tiene toda la pinta de que no me va a gustar, pero si me voy a un sitio que me digan: “aquí tiene usted que probar los zarajos en pepitoria…”, yo no me voy de ahí sin probarlos.
¿Cómo describirías este restaurante?

Como te decía; La Bombi es un clásico en Santander. Una ciudad donde por cierto no es fácil destacar porque hay al menos 10 restaurantes con un nivel muy alto… Y para mí La Bombi está en el Top 3. Cocina de mercado con un producto inmejorable, cocinado con mimo y servido con más mimo todavía. Esta gente sabe lo que se hace y llevan haciéndolo muy bien mucho tiempo. Es uno de estos sitios que entras por la puerta y por algo en el conjunto piensas: “hoy voy a comer de la hostia…”. A mí me encanta entrar en La Bombi, arrimar el morro a su expositor de pescados, carnes y mariscos; y empezar a salivar.
¿Cómo disfrutas más? Una buena comida en casa o en un buen restaurante?

A ver, me encanta comer en casa, pero en casa cocino yo, y a mí, como a todo el mundo, me gusta que me lo hagan… De todas maneras, para comer, donde más disfruto no es en un restaurante ni en mi casa, si no en casa de mi padre que se ha hecho un cocinillas del carajo y tiene una mano para los guisos que ya la quisieran en la guía Michelín.

Nuestra experiencia Famous & Food

La Bombi está ubicado en una de las zonas más representativas de la ciudad de Santander, Puertochico, zona de referencia en la gastronomía cántabra. Lo primero que sorprende al entrar es la infinidad de fotos de famosos que cuelgan en la entrada del bar. Local muy concurrido por taurinos y amantes de la buena mesa, es una de las mejores referencias de una de las ciudades más bonitas de España.

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Su pequeña barra es una auténtica delicia para los amantes del tapeo. A pesar de ser algo incómoda en verano por lo apretada que llega a estar, Fortu extiende una gran servilleta blanca a modo de mantel y logra transformar ese pequeño espacio en una velada para dos maravillosa.

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Los hermanos Boni y Cesar Movellán te esperan en la pieza angular de su restaurante, una gran nevera-expositor donde los magníficos pescados y mariscos se nos antojan antes de sentarnos en la mesa. Nos sumergimos en el Cantábrico y seleccionamos lo que más nos guste o mejor dicho lo que mejor se ajuste a nuestro bolsillo: percebes, nécoras, centollas, cigalas, almejas, ostras, bogavantes, langostas, rodaballos, jargos, meros, rapes, lubinas, merluzas, salmonetes… Difícil encontrar mejor género en Santander.

Cuando llegas a sus amplias mesas con una separación perfecta entre ellas y un servicio impecable te das cuenta que vas a comer de maravilla. Para acompañar el aperitivo te invitan a un impresionante tomate cortado en rodajas con un buen aceite de oliva virgen extra que hace que comprendas la calidad de cocina que vas a probar.

Nuestras recomendaciones para comenzar son una ración de percebes, la lubina marinada, elaboración muy particular de esta casa con sello de identidad propio o las almejas a la sartén que desde nuestro parecer son las mejores de Cantabria con diferencia.

Para continuar, según seáis de carne o pescado, la calidad es tan fantástica que acertararéis seguro.

El bonito con tomate, los maganos encebollados, el rodaballo, el rape o unos buenos bocartes son opciones de diez garantizado. Las carnes elaboradas a gusto del cliente rozan el cielo. Las puntillas de solomillo con las patatas fritas elaboradas como en casa son deliciosas.

Los postres son caseros y únicos. Junto con la tarta de queso de Cañadio que es la segunda mejor de España, recomendamos probar en La Bombi  sus tocinillos de cielo, el hojaldre, pero sobretodo la tarta de chocolate.

Cuántas veces hemos tenido otros planes y hemos ido a rematar la noche con un buen helado de chocolate negro de Monerris o nos hemos acercado a ver los huecos que quedaban en la barra de La Bombi para saludar a Boni, Cesar o Fortu a tomarnos solamente el postre y la copa… Recuerdos imborrables!

“Cuando te vi me enamoré y tú sonreíste porque lo sabías” William Shakespeare 

La Bombi Calle de Casimiro Sáinz  15, Santander

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